Ejercicio físico

Realizar ejercicio es de vital importancia para controlar la Diabetes pero debe realizarse con cuidado. El enfermo diabético que ha logrado controlar la diabetes por medio de la dieta y la Insulina puede además llevar un estilo de vida activo, ya que el ejercicio favorece la circulación, las funciones cardiovasculares y las pulmonares. Todas las personas que realizan ejercicio físico experimentan un aumento significativo de sus niveles de energía y controlan mejor su peso.

Sin embargo, no conviene olvidar que, a menos que los niveles de la Glucemia del diabético estén controlados, es decir, que los análisis de la glucemia muestren valores constantes entre 100 y 200 mg/dl aproximadamente de 30 a 60 minutos después de las comidas, el ejercicio físico podría ser contraproducente. 

¿Por qué podría ser perjudicial el ejercicio? La respuesta es sencilla. Al igual que la insulina, el ejercicio favorece la disminución de los niveles de la glucemia porque los músculos utilizan la glucosa para producir energía. Un nivel inferior a 100 mg/dl antes del ejercicio puede ser igual de peligroso que realizar ejercicios con un nivel demasiado alto: un nivel de glucemia de 250 mg/dl o superior también puede resultar peligroso, así como la presencia de acetona en la orina.

A no ser que se vigilen estrechamente los niveles de la glucemia, podría ocurrir que un diabético realice ejercicios físicos justo cuando experimente un pico o una caída repentina de la glucemia.

En ocasiones esto puede resultar desalentador para el diabético que lleva un estilo de vida activo, pero ello no significa que los diabéticos de tipo 1 no puedan realizar ejercicio físico, sino que sólo implica que deben intensificar la atención y la planificación para asegurarse de que no se producen complicaciones asociadas al ejercicio. Si el diabético tiene un control óptimo constante de la glucemia, no hay motivos para limitar la actividad física. El deporte diario y el ejercicio físico intenso pueden favorecer la circulación y por lo tanto son muy recomendables. No obstante, incluso llevando un control óptimo de la glucemia, debe realizarse una monitorización constante para asegurar que los niveles ni disminuyen ni aumentan.

Por ejemplo, si un enfermo con diabetes de tipo 1 realiza un análisis de glucemia y su nivel en ayunas está cerca de los 100 mg/dl o es inferior, tendrá que ingerir una porción adicional de carbohidratos antes de realizar ejercicio físico con el fin de aumentar los niveles de glucemia y compensar así la glucosa sanguínea que se consumirá durante el ejercicio. De este modo se evitará una hipoglucemia posterior. Tras un ejercicio físico intenso se debe volver a comprobar la glucemia.

Si la glucemia es superior a los 250 mg/dl, no se debe realizar ejercicio hasta que los niveles hayan disminuido. 

Consejos para el paciente diabético activo:

  • Conozca su cuerpo realizando regularmente análisis de sus niveles de glucemia.
  • Programe sus actividades físicas de acuerdo con los análisis de insulina y el plan de comidas. El ejercicio físico tras períodos prolongados de ayuno puede resultar problemático y provocar una hipoglucemia o, incluso, un coma diabético.
  • Asegúrese de disponer de alimentos ricos en carbohidratos para poder consumirlos rápidamente durante y después del ejercicio extremo.
  • Limite su actividad física a sesiones de 40 minutos o menos para no provocar hipoglucemia.
  • Si acaba de iniciar una tabla de ejercicios tras un periodo de inactividad, consulte a su médico para asegurarse de que el deporte seleccionado no le causará problemas con respecto a los niveles actuales.
  • Trabaje con su médico para confeccionar un programa de actividades. Es posible que después del ejercicio tenga que esperar un tiempo antes de administrarse insulina para evitar una caída repentina de los niveles.
  • Preste mucha atención a sus pies y examínelos antes y después de realizar ejercicio. Utilice zapatillas de deporte bien ajustadas y calcetines blandos para evitar abrasiones. Si tiene callosidades o cortes, trátelos inmediatamente.
  • No realice nunca ejercicio sin llevar su distintivo de identificación médico o sin que los que le rodean sepan que padece usted diabetes. Por ejemplo, si está realizando un deporte en equipo, asegúrese de que los demás jugadores o entrenadores sepan que padece la enfermedad y de que sepan reconocer los síntomas en caso de que tenga problemas.
  • Beba mucho durante el ejercicio. Si está realizando una actividad intensa, no sólo debe hidratarse, sino que también tendrá que consumir grandes cantidades de glucosa y deberá reemplazarla por una bebida de carbohidratos, no mediante agua ni bebidas dietéticas.
  • Acostúmbrese a llevar en su bolsa de deporte pastillas de glucosa o caramelos para tenerlos a mano para casos de emergencia.
  • Preste atención a las señales que le indiquen que se ha esforzado demasiado. Si se marea, tiene náuseas, se siente desfallecido, tiene dolor en el pecho o bajo las axilas, interrumpa inmediatamente su actividad. Espere 15 minutos para ver si mejora. Si no mejora, llame a su médico.
  • Tenga en cuenta que los efectos del ejercicio no aparecerán de inmediato. Es más probable que la hipoglucemia se produzca de cuatro a seis horas después de haber realizado la actividad física que inmediatamente después, lo que proporciona al enfermo diabético de tipo 1 una falsa sensación de seguridad. Por este motivo es tan importante la monitorización de la glucemia, pero no deje que el miedo a un esfuerzo excesivo le impida realizar ejercicio físico.
El ejercicio físico es un modo maravilloso de mantenerse en forma y de controlar su diabetes siempre que mantenga vigilados cuidadosamente sus niveles de glucemia.